Juan era un hombre como los de antes, de un pueblo blanco, robusto, simpático, aunque algo serio a veces, sobre todo cuando no le apetecía reír. A veces no te apetece reír y no por eso tienes que ser desagradable, siempre hay un término medio y es ahí donde siempre andaba Juan.
Todas las mañanas leía el periódico empezando desde la última página hasta llegar a la primera. No porque le gustara la sección de deportes ni el horóscopo, sino porque siempre le habían dicho que en todas las cosas lo mejor está en el final… Él no estaba seguro si creerlo, pero a sus años, ya jubilado, bajo un sol templado, un aire cargado con el olor del mar y una cervecita fría junto a un pincho de tortilla esperando sobre la mesa tenía pocos motivos para dudar de la veracidad de esa frase.
La hija de Juan era prostituta. Él prefería llamarla señorita de compañía y ella prefería llamarse a sí misma y ante sus amigos cajera de supermercado. Hacía ya siete años, 4 meses y 3 días que su esposa había muerto, y también hacia un montón de años que su hija era puta pero de eso no llevaba la cuenta. No es que no fuera importante, simplemente es que prefería pensar que llevaba poco tiempo como pensaba que aun habiendo pasado siete años desde la muerte de su mujer cualquiera habría dicho que fue ayer cuando la vio con los ojos abiertos por última vez… Si es que esta vida es para unos pocos –pensaba-.
Había dos cosas que Juan no soportaba de la noche. La cama fría, y esa sensación de tristeza que le nacía en el pecho día sí y día también desde que vivía solo. Así que cogía su coche y se iba a cuidar a su niña y a vigilarla de lejos a su lugar de trabajo sin que ella supiera que él estaba allí. Mientras, seguía fingiendo que no sabía nada y la vida iba según su curso. Para una persona que le quedaba tampoco iba a quejarse porque fuera un poco puta. Para un padre, una hija no puede ser demasiado puta, solo un poco puta y como sabía que no era por necesidad pues entonces imaginaba que era por gusto. No van a ser las demás menos prostitutas que su hija solo porque salgan en la tele y sean famosas, y si no que se lo digan a la Lewinsky o a esa que el novio le ha regalado dos tetas y un piso en Madrid… Quizá le venga de familia…, él había estado con la mitad de las chicas de su pueblo cuando era joven, aunque su mujer era una santa, tan santa como puede ser nuestra madre o hermana… pero quizá no su hija… pensaba mientras pasaba las páginas del periódico desde el final hasta el principio.
En una calle solitaria, mugrienta y con una fauna nocturna algo variopinta donde las ratas eran el menor de los males que podías encontrar Juan vio por primera vez a su hija meterse dentro de un coche y también sintió por primera vez que la vida se le escapaba por los poros de la piel. De eso hace ya muchos años, ahora simplemente se consuela pensando que a lo mejor lo hace por vocación y que quizá era más feliz así que trabajando como cajera. En esta vida, hay que ser feliz aunque a veces tengas que dejarte la dignidad por el camino.
“Una prostituta ha sido hallada muerta esta mañana en un polígono” leyó Juan tranquilamente… No podía ser su niña, él la había visto entrar en su portal antes de irse a casa a dormir lo que quedaba de la madrugada. De todas formas cogió el móvil y llamó:
- Hola papa ¿Qué quieres?
- Juan respiró aliviado al escuchar la voz de su hija.
- Nada hija nada, solo quería saber que estabas bien… como no llamaste ayer…
- ¿Ayer? ¿A que día estamos? Ah lo siento papá, cerramos tarde en el super y no me acordé de llamar –dijo con voz soñolienta-. Pero no te preocupes… Manu me acompaña a casa siempre, ya sabes…
- Si… Manu… A ver cuando me presentas a ese tal Manu.
- Ya te dije que no le gustan esas cosas papá… te llamo luego. Besos.
- Besos hija… (y sonó el cuelgue del telefonó) ¿En que momento te soltaste de mi mano…?
Dejó el móvil encima de la mesa, respiró hondo y volvió a pasar la página del periódico de izquierda a derecha, desde el final hasta el principio… Soñando con volver a aquella vida pasada en la que todo era mejor, cuando su mujer estaba viva…, cuando su hija se sonrojaba al mentir…, porque lo mejor de su vida, estaba al final de todos los años que habían pasado… en el principio… de delante hacia detrás, del ahora a aquellos momentos pasados… Y fue entonces cuando no deseó estar muerto, sino no haber nacido… aún.
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Abril 1st, 2008 a las 15:32
Por fin has escrito algo…Me ha gustado mucho, es muy profundo y hace reflexionar aunque sea triste y duro.
Besos
Abril 1st, 2008 a las 19:49
Anda que…actualizas poco, pero cuando te pones mira lo que te sale!!
Estoy de acuerdo con Silvia
Abril 2nd, 2008 a las 11:17
Genial, como siempre que le das al coco un poco
Abril 2nd, 2008 a las 16:52
Qué triste! Lo que refleja esta historia no debería sentirlo nunca nadie.
Abril 2nd, 2008 a las 18:59
fff…tan bueno como triste.
Abril 2nd, 2008 a las 19:25
Historia triste y profunda, como las que me gustan. Muy buena.
Abril 3rd, 2008 a las 0:03
Que bien escribes! Sigue así. Una historia muy triste, pero preciosa.
Abril 3rd, 2008 a las 13:11
Deberias escribir mas a menudo. Me ha encantado.
Abril 3rd, 2008 a las 18:20
me ha dejado un poco chof, pero el relato es sublime. Felicidades!
Mayo 19th, 2008 a las 5:54
Enhorabuena, que ya he leído que vas a ser tío :p
Mayo 31st, 2008 a las 22:12
¿Otro cambio de estilismo?
Lo tuyo ya es depravación X^)